Aquí tienes un listado de las publicaciones del Observatorio Metropolitano.
Una radical renovación se ha producido en las filas de la derecha española. Se trata de una nueva tendencia política que se muestra extremadamente activa tanto en la acusación a los supuestos culpables como en la presentación de soluciones a una crisis cada vez más desbocada. Al modo del Tea Party estadounidense, cuenta con políticos, medios de comunicación, lobbies, instituciones y asociaciones civiles. Se autodenominan neoliberales y neoconservadores: intentan restaurar el principio de autoridad, la nación y la religión en las relaciones políticas, al tiempo que defienden el más descarnado antiestatismo y el libre mercado en las relaciones económicas, siempre sin renunciar al conchabeo y a un descarado trato de favor hacia sus socios económicos y su clientela política.
Cuatro años de crisis, tres de programas de austeridad y recortes sociales parecen bastantes. El actual mando de la política económica europea (el Banco Central, la Comisión, las Merkel y los Sarkozy) no nos ha conducido a nada que se asemeje a la esperada recuperación. Antes al contrario, su obcecada pleitesía a los intereses de los acreedores (léase: grandes bancos) sólo ha servido para animar y bendecir la mayor operación de socialización de deuda privada de la historia europea (léase: crisis de la deuda soberana y previsible quiebra de los llamados estados periféricos). Y lo que es peor, nos ha llevado a una situación de crisis permanente y «sin salida» posible. En ausencia de otros protagonistas, el desenlace de la tragicomedia europea ha quedado reducido a la alternativa entre un cambio radical (del que ni la clase política ni las élites económicas parecen capaces) o la insistencia en el neoliberalismo rampante, que amenaza con llevarse por delante al proyecto europeo, moneda incluida.
La crisis es hoy el fantasma que recorre Europa. De los rescates financieros de los años 2008 y 2009 a la crisis de la deuda pública de los países de la Europa «periférica», una constante subyace a todas las medidas: los intereses y los beneficios financieros van primero. Aunque ello cueste el bienestar inmediato y futuro de poblaciones enteras. Aunque esto implique el desmantelamiento de los sistemas de pensiones y el retroceso de derechos sociales conquistados hace décadas. Aunque tales políticas deslicen al conjunto de la economía por la senda renqueante del estancamiento. La próxima década no nos ofrece más que una nueva ronda de privatización de servicios y garantías sociales, mayor retroceso de los salarios y una crisis social que todavía hoy sólo conocemos en su fase embrionaria. Por eso la crisis no es sólo económica, sino al mismo tiempo social y política.
La nueva Gran Depresión ha puesto fin a una de las mayores etapas de prosperidad de la historia económica española. Durante más de una década, entre finales de 1994 y principios de 2008, la economía española creció a un ritmo continuo y sostenido, generalmente más alto que el de la mayor parte de sus socios europeos. La elevada tasa de creación de empleo, permitió incorporar el mayor contingente de fuerza de trabajo de toda su historia: siete millones de trabajadores, la mitad migrantes procedentes del Sur global. El motor de la euforia pareció residir en la llamada «economía del ladrillo». La fuerte expansión del sector de la construcción se tradujo, en efecto, en la producción de más de cuatro millones de viviendas, al tiempo que el país se convertía, por mor de la fuerte inversión pública, en el primer Estado de la Unión Europea por kilómetros de autovía, y luego por kilómetros de ferrocarril de alta velocidad. De todos modos, el dato más significativo de estos años, no estaba en la fuerte tasa de inversión inmobiliaria, sino en el espectacular incremento del valor del patrimonio de las familias que creció en más de tres veces, en sólo diez, años gracias a la continua alza de los precios de la vivienda.
Este Manifiesto se ha escrito con un solo propósito: denunciar la destrucción de la bases elementales que hacen posible la vida en común en una ciudad como Madrid. El espectacular crecimiento económico de la región durante la última década ha venido de la mano de una constante dilatación de las desigualdades sociales y del expolio y privatización de lo que propiamente podríamos llamar nuestros bienes comunes: la sanidad, la educación, los espacios públicos, el territorio, el medio ambiente, el agua… El nuevo contexto de crisis manifiesta, de la forma más aguda, que el «modelo Madrid» de crecimiento sólo es posible a costa del bienestar de la mayoría y de la igualdad de todos.
Este Manifiesto pretende contribuir a convertir la crisis en una posibilidad para pensar y devolver a la ciudad una nueva oportunidad. El acicate para una apuesta por la innovación de base y en pro de instituciones que sirvan de soporte para el desarrollo de una democracia urbana de nuevo cuño.
«Madrid la suma de todos» ha sido el logo del gobierno autonómico madrileño durante los últimos años. Con ello se ha promocionado la imagen de una ciudad abierta e incluyente, moderna y de vanguardia, próspera y responsable. Sin embargo, el optimismo de este acertado eslogan publicitario resulta cínico cuando se considera que precisamente estos años han estado también caracterizados por una patente subordinación del gasto público a los intereses de la nueva oligarquía empresarial, por la enorme transferencia de renta y patrimonio a las familias más ricas, por la exclusión de la ciudadanía a los migrantes extracomunitarios y por un modelo de crecimiento cada vez más insostenible.
LOS COMUNES URBANOS. Crisis, derechos y riqueza. [Actividades Observatorio Metropolitano, Comunes]
20 feb 2013
Curso sobre transformaciones urbanas. De la Comuna de París a la Comuna de Madrid [Actividades Observatorio Metropolitano, Urbanismo]
21 dic 2012
Presente y futuro del sector profesional de intervencion social [Convocatorias externas, Noticias]
23 nov 2012
Jornada de debate sobre los bienes comunes [Convocatorias externas, Noticias] 2 Comentario
16 nov 2012
mayo 5th, 2012 at 11:24 am
UNA LLAMADA
“VOLVER A LA DEMOCRACIA DESDE LA IZQUIERDA”
LA DEMOCRACIA solo puede ser autentica cuando la soberanía reside en el pueblo y sus representantes electos, mediante procesos electorales justos, la ejercen en un Parlamento al que se traslada y debate la voz del pueblo. Ni que decir tiene que LO QUE HOY EN DÍA SOPORTAMOS NO ES DEMOCRACIA.
IZQUIERDA solo puede significar luchar por la igualdad, solidaridad, y la fraternidad. Sabemos que salvo la insuficiente por falta de solidez Izquierda (DES) Unida (I (D) U) nadie en nuestro país representa y defiende las ideas, valores y creencias de que todos los hombres son iguales en su dignidad y oportunidades. APENAS EXISTE IZQUIERDA, derrotada por el capitalismo.
Sin embargo, ningún momento como este, en medio de la inmensa tragedia social que representa la victoria mundial del NEOLIBERALISMO, ofrece la oportunidad para levantarla bandera de la DEMOCRACIA DE IZQUIERDAS, que para nada, nada, debe confundirse con los popularismos chavistas, las dictaduras castristas o el neo-comunismo ultra capitalista oriental.
Esta claro que se ha instalado en las masas populares después de tantos años de adoctrinamiento y manipulación la idea única del individualismo, el interés particular y el aburguesamiento consumista. Reinstalar en la inquietud de las gentes los principios del bienestar social solidario y las metas hacia un porvenir más igualitario y justo van a requerir de un esfuerzo enorme de persuasión formativa y de comunicación dialéctica, enfrentada a todos los poderosos altavoces propagandísticos de los más poderosos medio el servicio del Sistema.
Sin embargo la tesis de partida parece evidente: el mundo, hoy mas que hace dos siglos, se divide en RICOS Y POBRES. Aquellos ejercen el dominio sobre los demás. La diferencia con los tiempos pretéritos, que llevaron al levantamiento de los pueblos solo radica en que los ricos son hoy mucho más ricos, y los pobres (en muchas partes del mundo) tienen televisión y frigorífico.
También resultaría distinto como que el mundo se ha transformado en global (lo cual en si no seria malo) y como el adoctrinamiento de las masas hacia la sumisión y el aborregamiento no solo se ejerce desde los pulpitos o mediante la represión sangrienta sino a través de ininterrumpidas horas y mas horas de propaganda en forma de alineación, publicidad y virtualización constante de la felicidad con el sortilegio del tener y acaparar como supremo y único ideal; así la riqueza excesiva no se contempla como una injusticia sino como una mera aspiración. No resulta posible mayor decadencia del raciocinio.
No se trata del plantear la transformación del mundo y de las sociedades, a modo de las revoluciones bolcheviques, SINO DE CAMBIAR LA MANERA DE ENTENDER E INTERPRETAR ESE MUNDO.
Una comprensión moral y humanística de la vida (no es posible otra) frente a la codiciosa, egoísta, acaparadora prostituida, corrupta y travestida de falso gozo que hoy todo lo impregna.
DEMOCRACIA de IZQUIERDA frente a DICTADURAS (de apariencia legitima) y MERCADOS. Una batalla desigual en los recursos y en los medios disponibles para afrontar el combate, pero no tanto en el dominio de LAS IDEAS Y LOS PRICIIPIOS. Ahí pueden igualarse los fuerzas. Haciendo símil de aquel grito furioso que clamó el pueblo para su levantamiento hoy se debe efectuar fervoroso llamamiento a pensadores, maestros, lustrados, intelectuales, estudiantes, artistas, creadores, profesionales independientes, lideres auténticos (quedan pocos) de la clase obrera, escritores, periodistas, figuras iluminadores de meros tending topics, Twitteros, dominadores de las social media, blogleros, y demás NEVA CLASES PENSANTE para que salgan de “sus iglesias” y comiencen a proclamar, a difundir, a esperar e irradiar esta nueva verdad que no resulta alienante ni ideológica NACEMOS PARA CONSTRUIR UN MUNDO MEJOR. Un mundo donde los mercados regulados estén sometidos a los hombres y a los Estados de los que se dotan esos hombres. Un planeta a la búsqueda de la justicia social, los derechos humanos y la igualdad irrenunciable de todos los seres.
La batalla de ideas debe comenzar, allí donde la razón puede aplastar a la fuerza bestia, empezando por denunciar la mentira que ha sustituido la democracia y la noción de izquierdas. Creer con pasión en estas ideas constituye el ineludible punto de partida para conseguir despertar del falso sueño de libertad que todavía hoy permite a los pueblos aceptar sus cadenas.
Un mundo mejor es posible, sin duda. Pero… ¿Quiénes lo gritan con la suficiente rabia y consistencia?
¡BASTA, MALDITOS MERCADOS!
Javier Sanchez Alvarez
Autor del Libro: El Neoliberalismo me Mata